miércoles, 3 de febrero de 2010

...3N3...

Alma

Algo no iba bien, sentía la oscuridad lamiendo su piel, trapendo por sus piernas, atenazando su garganta. Una noche cerrada, sin luna, sin nada. De repente se dio cuenta de lo que ocurría, ¡Las estrellas habían desaparecido! Se incorporó bruscamente intentando calmar su respiración agitada. Sus estrellas, sus dulces estrellas, había perdido las almas que con tanta fé le habían sido confiadas. Con sus dos manitas estrujó la manta contra su cara, escondiendo los labios temblorosos, apretando las mandíbulas, cris, cras, una contra otra.

Hacía mucho tiempo que la luna decidió encomendar la responsabilidad del alma a un tercero. Los seres humanos ennegrecían el brillo de su luz interior, aprisionaban la libertad de su ser entre humos y radiaciones y aplastaban su única vía de escape hacia su verdadero ser, su alma. Así, una pequeña estrella lejana, Alma, se encargó de todas las demás. Todas las noches saltaba de estrella a estrella, con la cabeza bien alta, sonriendo a la luna y retocando la pureza de cada estrella con la punta de sus pies.

Pero aquella noche no había estrellas sobre las que saltar, porque todas se habían apagado. Alma estaba encerrada en su pequeña estrella, sin camino y sin destino, sin futuro y si compañía. Ella sola.

En la tierra, los seres humanos seguían enfrentados. El rencor, el odio, la impaciencia, la superficilidad y el individualismo habían contaminado el cielo cubriéndolo de una capa rosácea. Pronto olvidaron las estrellas, y con ellas se desprendieron del brillo de su ser. Arriba ya sólo queda la estrella de Alma, ahora una luz ténue, un punto de esperanza olvidado. Alma sigue luchando y algunas noches, cuando nuestros sueños se interrumpen de golpe y sentimos que la pesadilla ha terminado, deberíamos mirar al cielo. Allí veríamos a Alma saltando a oscuras, intentando encender nuestra estrella, dando un soplo de energía a nuestro ser, a nuestro yo.

martes, 2 de febrero de 2010

Eres

Eres interno y lo sabes,

eres madera tamizada en calavera,

eres calor en filo cristalino


Eres aire tibio en dedos de aguja

eres rey de las noches de un valle,

eres brújula, en cielo neblino


jueves, 21 de enero de 2010

Palabr4s desord3nadas

3tso m3 ha lleagdo 3n un m41l...

Sg3un etsduios ral3ziaods por un4 Uivenrsd1ad Ignlse4,no ipm0tra el odr3n en 3l que las lt3ars etsen 3csritas,la u1cna cs0a ipormtn4te es que la pmr1rea y la utl1ma lt3ra es3tn ecsr1tas en l4 psioc1on cocr3rt4.

El r3tso peuden etsar ttaolmntee m4l y aun p0rdas lerelo s1n p0brleams, pquore n0 lem3os cada ltera en s1 ms1ma snio cd4a pa4lbra en un contxetso.

Pr3snoam3lnte, esto m3 preace icrneilbe!

L4 ptua mr4de qu3 lo pairo! Tn4tos aoñs de colg3io 4 la mri3da!

jueves, 7 de enero de 2010

S3ñales...

En las manos te traigo
viejas señales
son mis manos de ahora

no las de antes...


Mario BENEDETTI

lunes, 4 de enero de 2010

Lun4 de invi3rno

Y habló Ñito de frías tardes invernales sumergidos en el tibio mar de tebeos y periódicos de acre olor, en la trapería de Java, alrededor de Sarnita y de su voz agazapada, revieja, abyecta y reverencial contando aventis...
Juan MARSÉ. SI TE DICEN QUE CAÍ

martes, 29 de diciembre de 2009

Cómo voy a c4mbiar 3l color a una ola...

...hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol, hoy quisiera estrechar mi ciudad sumergida, boca de los corales, alma de las esponjas, dureza de las piedras que se encuentran a veces, ojos de las estrellas de mar y los peces...
Silvio RODRÍGUEZ

sábado, 26 de diciembre de 2009

El viaj3 perf3ct0

...Teníamos ahora ante nosotros un viaje largo. Atravesábamos un mundo deshabitado, de canales silenciosos, las calles de las aldeas con sus fachadas adormecidas… y luego volvíamos a irrumpir en los campos entre árboles que parecían recortados y explotaban en verde cuando la luz de los faros los perforaba. No teníamos sueño. Y entonces hablábamos como dos niños felices. A la izquierda del camino, un río corría a nuestro lado.

EL VIAJE PERFECTO (LAS MALETAS DEL VIAJERO, José Saramago)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Verduras hirvientes

Verduras hirvientes
mojadas en caldo
de remolacha
berenjena y cristales.
Líquido y palillos,
son dos pinzas,
dos garras.
Nutren, nutren, nutren

domingo, 6 de diciembre de 2009

S1gu13ndo 3l k4m1n0


Miró a los ojos de aquella mujer , que a veces eran pardos, y a veces eran verdes, y siempre del color de las tormentas, y en la mirada que le devolvieron leyó que el único camino posible es avanzar, seguir adelante, recorrer las vías de hierro hasta donde empiezan a florecer las amapolas, imaginar un lugar al que no llegan los trenes, y encontrarlo, y detenerse al borde del océano para aprender que si sopla por la derecha es poniente, y si sopla por la izquierda es levante, y si viene de frente es sur, pero que todos borran el camino de vuelta. Había mucha vida en aquellos ojos, una historia muy larga, y el futuro.


Los aires difíciles, Almudena Grandes