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miércoles, 14 de marzo de 2012

¿¿¿T3 D4 KU3N 3G0KU3N???












martes, 13 de abril de 2010

Fluyen

Fluyen, fluyen, fluyen
rápidos y concéntricos
escurridizos y esqueléticos

Uno tras otro se escapan
por mis dedos

Versos, poemas, versos
huyen en segundos
mueren en tu seno

lunes, 8 de febrero de 2010

Porque yo

No me tengas miedo porque yo
yo soy la que tiene miedo
de ti, del mundo, de mi interior.

No pienses que escapo porque yo
yo no me escapo
tan sólo me escondo del dolor.

Soy sólo yo y una herida lejana
que abre y cierra
que me recuerda y me atenaza

Pero no me tengas miedo,
no pienses que te aparto
tan solo observa, y entonces
verás.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Alma

Algo no iba bien, sentía la oscuridad lamiendo su piel, trapendo por sus piernas, atenazando su garganta. Una noche cerrada, sin luna, sin nada. De repente se dio cuenta de lo que ocurría, ¡Las estrellas habían desaparecido! Se incorporó bruscamente intentando calmar su respiración agitada. Sus estrellas, sus dulces estrellas, había perdido las almas que con tanta fé le habían sido confiadas. Con sus dos manitas estrujó la manta contra su cara, escondiendo los labios temblorosos, apretando las mandíbulas, cris, cras, una contra otra.

Hacía mucho tiempo que la luna decidió encomendar la responsabilidad del alma a un tercero. Los seres humanos ennegrecían el brillo de su luz interior, aprisionaban la libertad de su ser entre humos y radiaciones y aplastaban su única vía de escape hacia su verdadero ser, su alma. Así, una pequeña estrella lejana, Alma, se encargó de todas las demás. Todas las noches saltaba de estrella a estrella, con la cabeza bien alta, sonriendo a la luna y retocando la pureza de cada estrella con la punta de sus pies.

Pero aquella noche no había estrellas sobre las que saltar, porque todas se habían apagado. Alma estaba encerrada en su pequeña estrella, sin camino y sin destino, sin futuro y si compañía. Ella sola.

En la tierra, los seres humanos seguían enfrentados. El rencor, el odio, la impaciencia, la superficilidad y el individualismo habían contaminado el cielo cubriéndolo de una capa rosácea. Pronto olvidaron las estrellas, y con ellas se desprendieron del brillo de su ser. Arriba ya sólo queda la estrella de Alma, ahora una luz ténue, un punto de esperanza olvidado. Alma sigue luchando y algunas noches, cuando nuestros sueños se interrumpen de golpe y sentimos que la pesadilla ha terminado, deberíamos mirar al cielo. Allí veríamos a Alma saltando a oscuras, intentando encender nuestra estrella, dando un soplo de energía a nuestro ser, a nuestro yo.

martes, 2 de febrero de 2010

Eres

Eres interno y lo sabes,

eres madera tamizada en calavera,

eres calor en filo cristalino


Eres aire tibio en dedos de aguja

eres rey de las noches de un valle,

eres brújula, en cielo neblino


viernes, 18 de diciembre de 2009

Verduras hirvientes

Verduras hirvientes
mojadas en caldo
de remolacha
berenjena y cristales.
Líquido y palillos,
son dos pinzas,
dos garras.
Nutren, nutren, nutren

domingo, 6 de diciembre de 2009

S1gu13ndo 3l k4m1n0


Miró a los ojos de aquella mujer , que a veces eran pardos, y a veces eran verdes, y siempre del color de las tormentas, y en la mirada que le devolvieron leyó que el único camino posible es avanzar, seguir adelante, recorrer las vías de hierro hasta donde empiezan a florecer las amapolas, imaginar un lugar al que no llegan los trenes, y encontrarlo, y detenerse al borde del océano para aprender que si sopla por la derecha es poniente, y si sopla por la izquierda es levante, y si viene de frente es sur, pero que todos borran el camino de vuelta. Había mucha vida en aquellos ojos, una historia muy larga, y el futuro.


Los aires difíciles, Almudena Grandes

lunes, 2 de noviembre de 2009

Aterrizando entre algodones

Aterrizo entre algodones, nubes torrenciales que acunan el pescado.
Ahora, aquí, hace más frío. Yo siento más frío.
Los planes vuelven a alargarse, las decisiones se comparten y yo, yo aún no estoy aquí.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Extrañada

Me extraño en pieles ajenas y observo sus poros,
volcanes multitudinarios con vida propia.
Respiran y son partes ajenas a nuestra voluntad,
puntos ingrávidos de un cosmos relativo.

jueves, 1 de octubre de 2009

Sueños de algodón



El gato, ¡que se ha vuelto a esconder! ¡Ahí está! Escondido en mi zapato de tacón. ¡Se va corriendo! Ven aquí que te saco...Pero, ¿cómo se te ocurre correr cuando estás dentro de un zapato?¿Cómo lo haces? ¡Anda! Si tienes la cara apachugadita, como los peluches recién salidos de la lavadora. ¡Qué blanquito eres! Como el algodón...Pero ven, ven conmigo, que te quiero abrazar un poco.

¿Y ese agua? ¡Viene del edificio! ¡Se llena de espuma! Claro, la fachada, que está llena de jabón, cada uno de una forma: caracolas, peces, estrellas y sirenas, azules y verdes, todos ellos suaves y profundos, como un algodón empapado en agua de mar.

-Niña, corre, vámonos de aquí, que nos hundimos en la espuma...
-Sí, vamos algodoncito, ven conmigo...


Flanes gigantes, con forma de pez. Se reparten en tres secciones: por un lado los aromatizados con canela, por otro los que llevan almendras y por último, apartados del resto, los "sencillos". Llevan acompañamiento de ensalada y las mesas están llenas.

-Vamos a sentarnos.
-¡Pero si a mí no me gusta el flan!

jueves, 17 de septiembre de 2009

H4 n4cido 1 p3tit 4lgodon



Nació en rosa, lleno de ideas dulces e inocentes. Confuso y suave como el algodón de feria. Al principio no sabía nada, así que improvisaba: una sílaba, una palabra, un tachón. Poco a poco llegó la conciencia, que llevó a la frase y, con la adolescencia, su existencia se complicó en oración.


La complejidad de su vida se tornó en párrafo y, en ciertas ocasiones, en ofuscación. La duda en signo interrogante, la ira en depredada exclamación y los intervalos de cada fase vital en guiones y paréntesis.


Sus capítulos se tiñeron de un fucsia intenso, por una relación frustrada con la tinta. Su piel, tocada por tantos y tan pocos, expuesta al sentido único de un final ya tramado. Un inicio y una historia: él mismo, transformado en la mente de cada uno en algodones rosas, azules y amarillos. Un dulce final: vivir para contar.